NEGOCIOS INCLUSIVOS: Un modelo de RSE

Comencemos esta nota recordando Los Ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio, formulados en el año 2000, por la Organización de las Naciones Unidas:
 
1. Erradicar la pobreza extrema y el hambre
2. Conseguir la educación universal primaria
3. Promover la igualdad de género
4. Reducir la mortalidad infantil
5. Incrementar la salud maternal
6. Combatir el VIH/SIDA y otras enfermedades endémicas
7. Asegurar la sostenibilidad medioambiental
8. Forjar la colaboración mundial para el desarrollo
 
Ya ha transcurrido el 73% del tiempo entre el 2000 y el 2015, que era la fecha que se había propuesto inicialmente para el logro de estos objetivos y los resultados no avanzan a la velocidad deseada, en unos casos, y en otros simplemente no avanzan.
 
Los líderes políticos, los empresarios y la academia tienen un rol fundamental en la búsqueda de una sociedad más justa y equitativa. Ese es el sustento ético del compromiso con la RESPONSABILIDAD SOCIAL. Sin embargo, la RSE se puede asumir desde enfoques diferentes. Permítanme describir algunos de esos enfoques.
 
Durante muchos años hemos visto casos admirables de filántropos que hacen generosas donaciones a sectores marginados, a personas que viven en el extremo de la pobreza y con frecuencia en la miseria. Estudios han demostrado que el comportamiento filantrópico eventualmente puede generar una “imagen favorable”, pero no logra generar cambios sociales a largo plazo.
 
Es importante la filantropía? Bueno, puede calmar el hambre de muchas personas por un día… pero es incapaz de generar una solución de fondo. No contribuye a disminuir la inequidad.
 
Una perspectiva que sí tiene un impacto en el largo plazo corresponde a las empresas que asumen el compromiso de la Responsabilidad Social. Es una actitud de carácter social sin ser filantrópica. Corresponde a aquellas empresas que canalizan sus esfuerzos a través de la Responsabilidad Social Empresarial. No es suficiente producir con calidad y ser competitivo, sino que asumen el compromiso de agregar valor en beneficio de los consumidores y de la comunidad en general. Estas empresas tienen en cuenta el impacto que tienen en su entorno. Considerando en primer lugar las condiciones y el trato de los empleados, como también hacia los clientes, los consumidores, los proveedores, los accionistas y el medio ambiente.
 
Con este concepto, algunas compañías ejercen su responsabilidad social empresarial RSE de las más diversas maneras: entrega de becas, patrocinio de equipos deportivos aficionados, financiación de una investigación, financiación de nuevos emprendimientos empresariales, sostenimiento de un hogar para ancianos de bajos recursos, etc.
 
Existen compañías que han consolidado su responsabilidad social a través de una fundación propia que se encarga, por ejemplo, de hacer capacitación para el emprendimiento y facilitar trámites de crédito, y posterior acompañamiento hasta que el emprendimiento toma vuelo y se vale por sí mismo. Esta filosofía de la responsabilidad social empresarial está inspirada en “ayudar para la autoayuda”.
 
Es una gestión sustentable en el tiempo, que no exige inyección permanente de capital, aún cuando se suele hacer para ampliar la cobertura. La RSE, además del fuerte impacto social que logra, obtiene una imagen favorable ante los clientes y la sociedad en general y las investigaciones muestran estadísticas que comprueban una y otra vez el incremento de las ventas de las empresas que toman este camino.
 
En un enfoque distinto, encontramos las compañías que descubren en la Responsabilidad Social una oportunidad estratégica para incrementarlas utilidades económicas.
 
En estas empresas la gestión de RSE es una estrategia de marketing. Las decisiones asociadas a la RSE dependen en cualquier caso de su rentabilidad, como si se tratara de otra línea del “core business”; para lo cual las estadísticas contables son un soporte fundamental en las decisiones de “inversión social”.
 
Finalmente, hablaremos de los NEGOCIOS INCLUSIVOS, que cada día toman más auge.
 
Los negocios inclusivos son actividades económicas rentables que vinculan a la cadena de valor de la empresa, a sectores de la llamada “base de la pirámide” (los más pobres) buscando mejorar sustancialmente sus condiciones de vida.
 
Esa inclusión a la cadena de valor, puede darse por 2 vías:
 
1. Incorporando a un segmento de la base de la pirámide como proveedor de materias primas o servicios, distribuidor o vendedor. Un ejemplo de cómo opera: NATURALCOS S.A. es una empresa farmacéutica de Bolivia. Facilita asistencia técnica, semillas de maca y otros cereales a un grupo de cultivadores y finalmente, un contrato para comprar a un precio justo las cosechas, que son la materia prima para la elaboración del suplemento nutritivo marca LUCHITO, el cual está dirigido a los sectores sociales de bajos recursos económicos, a precios justos. Este negocio inclusivo garantiza importantes beneficios a quienes se vinculan al proceso y a los consumidores finales, al tiempo que la compañía genera utilidades económicas.
 
Ahora bien, es importante señalar que de poco sirve un negocio inclusivo que solo replica pobreza. La filosofía de los negocios inclusivos nació con la certeza de que es posible producir rentabilidad y, actuando de manera ética y transparente, provocando un cambio positivo y real en la calidad de vida de quienes participan en el proceso.
 
2. Llevando a los consumidores de la base de la pirámide productos en condiciones de empaque, calidad y precio que satisfagan sus necesidades específicas.
 
Es equivocado pensar que en la base de la pirámide no hay dinero y oportunidades de negocios. Se generan sinergias muy importantes que mueven grandes sumas de dinero debido a la cantidad de personas que conforman la base de la pirámide. La creatividad de la empresa consiste en identificar el segmento y desarrollar la estrategia para llegar allí.
 
Un ejemplo: PANTENE la reconocida marca de champú, creó un producto que consiste en un sobre de una pequeña porción personal, para consumidores de la base de la pirámide de India. Actualmente el volumen de champú que se vende en India en la base de la pirámide es equivalente al champú que se vende en todo Estados Unidos.
 
En otro ejemplo, en México se calcula que el 93% de la telefonía celular se efectúa a través del sistema pre-pago, orientado principalmente a usuarios de la base de la pirámide. Un porcentaje a todas luces interesante.
 
Los negocios inclusivos apuestan a la disminución de la inequidad, lo cual es socialmente ético y económicamente rentable.
 
En cualquier caso, no sobra advertir la inconveniencia de desviar la misión social del negocio: Está demostrado que los negocios inclusivos son oportunidades rentables en las que ganan todas las partes que participan en el proceso y demuestran que un mundo mejor sí es posible.
 
Autor:
Leonel Vidal Díaz,
Conferencista Motivador
www.LeonelVidal.com